Granma: ¿un “Router” para las quejas de la población?

El insólito caso aparece publicado hoy en la sección Cartas a la Dirección del periódico Granma.

Roberto García, un artemiseño, manda una carta al Departamento de Atención al lector del mencionado diario para quejarse de que la Caja de Resarcimiento no atiende el caso de su nuera, y Granma manda la misma carta al Ministerio de Justicia “para su adecuada valoración y tratamiento”, y el Ministerio de Justicia, a su vez, la envía al director de la Caja de Resarcimiento…, o sea, al mismísimo lugar donde no le hacen caso al caso de la nuera de Roberto, y que  diera origen al descontento del quejoso.

Quizás Granma no contó con que el hombre iba a insistir en que publicaran su demanda. Pero Roberto es un hombre educado e insiste, por los canales pertinentes… Lo otro que le quedaba ya era ir a buscar al causante de los males de su nuera y rajarle en dos la cabeza por moroso, en cuyo caso hipotético nadie se iba a demorar un segundo en hacer cumplir la sentencia del tribunal en contra de Roberto.

Hay que reconocerle a Granma su honestidad al publicar hoy la historia completa, incluyendo su papel de Router al redireccionar las quejas de la gente a donde ellos consideran que pueden tener solución antes de exponerlas a la opinión pública, cosa que es, o debería ser, el primer objetivo de Cartas a la Dirección.

Es como cuando un niño le dice a la maestra “mira, maestra, Pepito me metió…”, y la maestra grita “¡Pepitooo…!” pero sin levantar la vista mientras se lima las uñas… y luego Pepito, a las 4 y 20, busca al niño y le suena un gaznatón más duro todavía.

La nuera de Roberto tiene una sentencia a su favor, emitida por el tribunal, que obliga a un ciudadano a pagarle 23 613 CUP (unos 950 dólares) a través de la Caja de Resarcimiento. La sentencia data del año 2011 y hasta la fecha la afectada solo ha recibido 3000 CUP— menos de la séptima parte del total—, porque según la caja de Resarcimiento el infractor no ha abonado absolutamente nada de lo que legalmente tiene que abonar.

El tema de la Caja de Resarcimiento y su alto grado de incompetencia para gestionar el pago a los afectados por delitos es bastante viejo y se repite en muchas ciudades cubanas.

La prensa no debería entonces preocuparse por dañar la imagen pública de esa institución. Su imagen ya está dañada: en cada CDR hay tres o cuatro cederistas con historias parecidas a la de la nuera de Roberto.

Si de verdad la prensa quiere hacer algo útil por todo el mundo, incluyendo la institución, podría empezar averiguando cuáles son esas trabas que hacen tan difícil el trabajo de la Caja de Resarcimiento en Cuba.

Porque lo otro— enviar la carta a alguna instancia del gobierno—, puede hacerlo el propio ciudadano a no ser que sea analfabeto.