¡Y me aluden en un poema!

¡Un millón de cabezas cada noche!,

Y al otro día más inocente

que un conductor en la estación de trenes,

verdugo y con tareas de poeta.”

Fuera de Juego (1968)

¡Vaya, que suerte tengo!: a todo el mundo no lo aluden en un poema, uno además, un tilín gracioso. Podrían haberme mencionado, qué se yo, en algún párrafo serio, o en una citación, o en una lista de gente muy mala que amaba los perros, pero no: fue en un poema un tilín gracioso. Me lo tomo para mí porque veo en él alusiones directas,…o porque se me pegó el complejo de que me quieren joder, decida usted: pueden leer el “Epigramas del bloguero valiente” en el blog titulado Cubano1erplano, y disculpen la falta de link pero sin Internet imposible.

Las puyas me las merezco por miles de razones: por mal joven, por irrespetuoso de toda la gloria que se ha vivido, por subversivo, criticón y chistoso barato, por no ofrecer la lengua, porque no me gusta el coro, etc. Para evitarlo tendría que haberme comportado como foca de espectáculos para turistas y aplaudir y graznar (…o comoquiera que suenen las focas), o preguntar “antes de” como la gamita ciega: “… mamá… ¿puedo?” A la gamita ciega, por no preguntar antes, las avispas le picaron los ojos.

Tampoco debí conformarme con ser simple gente normal, quizás con parco criterio en materia de política y asqueado della: debí ser gente de política integral, activo militante, luchador anticualquiercosa, y escoger y pertenecer y ubicarme y ser o no ser,…para que no me sean otros, y me ubiquen y me “pertenezcan” los demás.

Tendría que haberme puesto siempre de parte de los que ordenan y trazan, aun cuando se equivoquen constantemente, y de los que ríen para esconder sus rostros pintados de guerra bárbara; tendría que adorar a Granma y tirarle besitos a ETECSA, aunque no me guste ninguno de los dos, simplemente porque a nadie en Cuba le gusta Granma, y ETECSA solo agrada a los que sacan tajada de las tarifas de sus servicios, o a quienes que no las sufren porque el pueblo se las paga.

Tendría que haber hablado mal de Yoanis Sánchez la bloguera, haberme sumado a la pandilla y gritarle calandraca, flaca mala, mercenaria, vendepatria, o cualquier otra ofensa autorizada; tendría que hablar de ella sin saber quién es (recordar que no me gusta Granma), pero como yo no sé tragar versiones odiosas, como me saben amargas, y como menos me encajan las versiones fundidas en el molde del temor, ni lo hice ni lo haré.

Opcionalmente podría haber evitado mi inclusión en la lista de los malos poniendo las letras de “Cuba” en alguna parte del título de mi blog, pero como mi blog no es de Cuba sino mío, preferí saltarme la parte del uniforme.

Sobre todo, y por último, no debí buscarle las cosquillas a ciber-testaferros clásicos, porque siempre se aferran al mal recuerdo, se les siente azufre en el aliento y te arman un circo de vomitadores de candelas en una cuarta de tierra, instigándote acaso a traficar con las mismas divisas que usan ellos…. No aprenden que cada cual se legitima o se desacredita solo— y únicamente solo— con el peso de sus propias acciones y palabras.