Cambios en la TV: ¿Koniec o Starring by…?

“A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo” Eugene Delacroix, pintor romántico francés,…el de “La Libertad guiando al pueblo”.

Como norma, en Cuba los adultos no tiene Internet, la mayoría de los niños no tienen Play Station, los adolescentes no van a conciertos de Ricardo Arjona, y los abuelos no van al Bingo. Por eso la Televisión, que a nivel macro fue llamada “caja tonta” o “wire box” por algún famoso presentador norteamericano, destaca como la opción más socorrida de entretenimiento.

desde ayer domingo todo el mundo comenta en la calle que “Žtan cambiando la televisión”. Ahora pondrán TeleSur en vivo muchas horas al día, y pasarán una pila de películas de patadas y piñazos, sobre hermanos honrados que vengan “justicieramente” la muerte de su padre, o sobre bichos gigantes que se comen a todo el mundo empezando por el negro y terminan dejando el huevo que dará inicio a la seguna parte. Y aunque la mayoría de la gente preferiría primero poder cambiar sus televisores de culos largos por otros de pantallas planas, igual sienten que van a tener ahora un poquito más de acción en las salas de sus casas.

Yo conocí la mala televisión de verdad, una peor; aunque soy joven recuerdo con nitidez los veranos con solo dos canales, sazonados con la sal del apagón repentino; recuerdo las veces que por ver alguna imagen en movimiento tuve que dispararme “Agenda Abierta” (con perdón de Antonio Resillez), y aquellos domingos de “Pocholo y su Pandilla” en que preferí ponerme a cazar hormigas en una mata de limón del barrio (desde Ike no quedan matas de limón en mi barrio), o a buscar piedras calizas con cristalitos brillantes en alguna loma de gravillas para construcción. De modo que usted pensará “¿y este de qué se queja?”. Pues quizás por ese mismo extremo que viví en los años 90, no me parecen suficientes las ofertas actuales, y tampoco las nuevas que llegan.

No quiero yo una TV con publicidad, ni estatal ni por cuenta propia: ambas modalidades del advertising cubano en general pueden dar muy bien para show humorístico, pero no para otra cosa.

Tampoco me gustaría ver replicados en CubaVisión los programas ridículos del entertainment “de afuera”: los nosécuántos corazones, las competencias de habilidades tontas, o el sufrimiento de un manco doble que enseñe y aletee sus muñones por el dinero para comprarse una prótesis en Suiza.

Sin embargo estaría bien, primero una mejoría sustancial en lo que ya tenemos en pantalla, y luego una ampliación bien pensada, abierta en todo sentido y respetuosa de los gustos más diversos. Esto comienza cambiando las maneras en que asumen los roles de la TV quienes trazan las políticas asociadas: un cambio que supere los simples reajustes en las programaciones de los 5 vanales… para lo cual basta con saber mover filas y columnas en una tabla de Excel.

Pudiera pensarse, por ejemplo, en las cuentas, los presupuestos, o sea, en hacer que el mercado televisvo se vuelva atractivo para las decenas de jóvenes preparados y con ideas buenas (y nuevas) que se gradúan cada año en el ISA (Instituto Superior de Arte) y otras escuelas, y que ahora mismo prefieren dirigir un video clip de reguetonero neófito, o grabar un concierto de otro por 200 CUC…o al menos aguantar un cable…llevarle café al director….

Pudiera prestársele atención a esa demanda añeja de los actores de que se les pague más por lo que hacen, a fin de que no terminen emigrados, con suerte haciendo novelitas mexicanas, o sin suerte… vendiendo ropa interior en una Calvin Klein de Miami.

Puediera pensarse además en descomponer los monopolios que mantienen cientos de guinistas aburridos en todo el país, que escriben las mismas imbecicilades aunque se partan los dedos por tal de no perder su “tierrita segura”. Así, el modus vivendi de unos pocos dejaría de ser el tedio de millones.

Puede premiarse el talento joven sobre otras cosas…, pueden supeditarse el compadreo y el sociolismo de la producción televisiva al resultado final y la audiencia; y pueden buscarse recursos para modernizar sets y tecnologías de muchas maneras. Pienso en plantas y cortinas azules, pero más en el concepto que pasa por lo material inevitablemente.

Pueden hacerle caso a las investigaciones engavetadas, y pueden echar a andar los mecanismos de retroalimentación y los estudios de recepción.

…Puede cambiar de una vez la cabrona calabacita, ¡por favor!, y se puede dar más dinero (porque ahora hay, o debe haber más, con los tributos de cuntapropistas) a los Estudios de Animación del ICAIC; a ver si sacan al fin un puñetero muñequito que guste.

Se puede buscar otra Dra. G que le abra el pecho a los cadáveres en Multivisión…Y no sé si se pueda transmitir legalmente el Disney Channel, y el Animal Planet…. creo que ya pido demasiado, ¿no?.

La TV cubana debe dejar de copiar. En todos los casos el resultado de una copia a lo cubano es catastrófico: pienso en nuestra versión de esos programas en que un presentador anda por el monte y descubre animales peligrosos… que en Cuba el más prominente animal salvaje es el almiquí, que quedan 7 más o menos, y es un bicho que no suena, no se mueve, no se rasca… y ni se come nada vivo ni hay nada vivo que se lo coma a él. Hay que ver qué lamentable suena el presentador de Buenos Días, tan buen profesional que es, con un sombrero de camuflaje diciendo “¡miren que espectacular…el gorrión voló para otro arbol!….”.

Otro tema trascendente para tener una TV más entretenida, informativa y educativa, es mejorar la calidad y cantidad de las entregas noticiarias. Mientras tanta gente siga huyéndole a la emisión estelar del noticiero y a la Mesa Redonda por considerarlos espacios aburridos (adjetivo que ciertamente les cae de corte inglés) no se habrá avanzado como para notarlo.

Aunque pongan juntas todas las películas premiadas con el Oscar, aunque la gente se enajene de las colas y las guaguas viendo espectaculares jugadas de peloteros que mastican chicles y se untan betún “yuma” en las mejillas, simpre será necesaria, para completar el cuadro, la información transparente y entretenida acerca de lo que ocurre y/o deja de ocurrir en el país. No se puede ser transparente y entretenido a la vez sin ser crítico. Habrá que ver entonces si la TV está dispuesta a asumir este axioma.