Último Post… (…del 2012): Una firma y mil palabras

Seis cosas imposibles… cuéntalas Alicia:

  • Uno: Hay una poción que hace que te encojas.
  • Dos: Y un pastel que te puede hacer crecer.
  • Tres: Los animales pueden hablar.
  • Cuatro: Los gatos pueden desaparecer.
  • Cinco: El País de las Maravillas existe.
  • Seis: Puedo matar al Jabberwocky.

Alicia en el País de las Maravillas.

Yo me llamo Alejandro Rodríguez Rodríguez y firmo absolutamente todo lo que escribo.

Soy periodista, tengo 26 años y vivo en la ciudad de Camagüey, en Cuba.

Ando en bicicleta por ahí y nunca he recibido un solo kilo que no viniera de mis padres o de mi propio trabajo, lo cual consta en nóminas y otros papeles que conservo.

No me gusta el beisbol e identifico al fanatismo por el fútbol y los futbolistas con algo parecido a la mariconería común. Me gusta en cambio el dominó y sufro el destino de los animales, aunque a veces hasta a mí mismo me parezca una “mariconería común”; este tema se pone bastante dramático en un contexto social donde los perros son tratados como perros por otros perros con sarna en el cerebro, y donde la comida no es suficiente ni para los seres humanos. Donde,
paradógicamente, la Empresa para la Protección de la Flora y la Fauna permite y estimula las peleas de gallos, donde se puede apuñalear a un cerdo frente a 20 niños en cualquier barrio por ahí, y donde cada dos por tres cae un caballo reventado, exahusto de tanto sol, trabajo y látigo en las carreteras.

Como siempre firmo lo que escribo, igual leo todo lo que firmo, porque una firma vale más que mil palabras… sino pregúntele a cualquiera que haya debido suplicar con más de mil palabras por una tonta firma de buró.

Yo escribo lo que pienso, y trato de ser lo más objetivo y presiso posible. No estoy de acuerdo con muchas cosas que son y quisiera otras que no son; justo como creo en muchas que son y desapruebo algunas que no son.

Desapruebo por ejemplo que alguien no firme lo que escribe; está bien no escribir todo lo que se piensa, incluso está bien no escribir nada, o no pensar nada, pero lo que se escribe debe asumirse y creerse. Si no, no existe, es mentira y es absurdo, un acto de tan antológica pendejería no puedo verlo de otra forma, aunque es su esencia descubra el sentido de la vida o el verdadero nombre de Dios.

Escribir lo que no se piensa siempre ha estado mal.

Entiendo el comportamiento evasivo de muchos que escriben, a esos que deciden permanecer al margen de lo que pasa o deja de pasar, filosofando en cambio sobre el aroma de la flor y los componentes del cariño. Esa puede ser su opción, válida, respetable y en ocasiones hasta admirable, mas nunca podré entenderla como su única opción.

No estaría mal entonces comenzar este 2013 de nueva era maya con mayor responsabilidad en la blogosfera cubana, cada cual tatuándose sus propias opiniones y sinceridades, con los aciertos y locuras que puedan tener.

En resumen, un abrazo de fin de año y año nuevo para todos los blogueros cubanos, blogueros que bloguean como peces en el aire… por aquello del Internet, los cables submarinos, y otros demonios de la comunicación pública.

Un abrazo a los que escriben y dicen y otro a los que dicen aún sin escribir, y por supuestísimo: otro bien fuerte, acaso el más verdadero de todos, a los que leen con el estetoscopio en la pantalla buscando el latido deficiente, arritmias o sabrá Dios qué rara enfermedad del texto… que el 2013 les traiga un poco de luz y buen juicio, para que puedan ejercer sus trabajos y/o predicar sus convicciones a la altura del nuevo tiempo, porque sin dudas lo es.
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