Comida chatarra

A mí no me gusta el mango, pero como “naranga”,
que los que no comen frutas yo digo que son de ampanga.
Pedro Luis Ferrer

En junio en Cuba no falta el mango, que a veces se usa , igual que el platanito, para sustituir las ensaladas. La guayaba sí se complica más en cualquier época del año. La gente come frutas a veces por aburrimiento, para mover la quijada y no porque les guste.
El anoncillo o mamoncillo y el tamarindo son buenos ejemplos: la cara de amargura que pone la gente cuando los come no indica que disfruten el alimento, y allí se pregunta uno para qué rayos se los llevan a la boca. Igual pasa con la grosella, y quizás el marañón; este último tal parece que te comiera él.
En la parte oriental del país– iba a escribir “abunda” pero estaría mintiendo- hay muchas frutas raras como el caimito y el canistel, que nunca tuve el valor suficiente de probar.
La almendra, el corojo y el coco, consisten en una masa blanca, verdaderamente insignificante comparada con el trabajo que hay que pasar para acceder a ella. La piña es otro ejemplo de lo anterior, si usted nunca ha tenido que pelar una piña con una cuchara, por favor, absténgase de juzgar, además la piña da picazón en la lengua y uno nunca sabe si la parte del centro se come o no: unos dicen que sí, otros dicen que no, pero la verdad es que todavía se está investigando.
El aguacate o guacamol y la calabaza son frutas que clasifican como ensalada y vianda respectivamente, la calabaza es el alimento de origen vegetal más insípido que existe, y al aguacate si no le echas aceite y sal es como comer calabaza.
La fruta bomba o papaya, y el melón: agua con cáscara que la gente suele pelar, bajo riesgo de cortarse un dedo, solo por hacerse el papel de tropical acalorado. Vamos, por favor… que un melón nunca tiene menos de 200 semillas pegajosas.
Las naranjas son parecidas: ¿sabía usted que para ingerir 10 mililitros de jugo cítrico es necesario lidiar al menos con 10 semillas amargas?. “Frutas jugosas” es solo un eufemístico slogan para vender esas aguadas e insípidas masas vegetales con cáscaras. Además a uno siempre le queda la duda de si se comen con cáscara o no… hay quien pela la guayaba, por ejemplo, y se come además el hueso del anoncillo. Si la gente se viera comiendo anoncillos, seguro no lo harían más, como pasa con los bostezos públicos.
Hay frutas que rozan el límite de lo ridículo como el higo y la granada, menos extendidas, la carambola o pera china que tiene forma de estrella, y otras anaranjadas como el mamey o zapote, que invitan más al batido que a otra cosa, y eso porque el batido lleva leche, casi siempre.
Las manzanas no sé, cuestan 20 pesos y me han dicho que saben a nada, justo igual que el resto de sus primas de acá adentro.
Ahh¡¡¡… pero qué distinto sería todo si por cada ciruela que nace en una mata sin hojas naciera en cambio una pizza de jamón y queso, o un pan con mantequilla siquiera, vaya.
Resumiendo, que las únicas frutas que sirven son el cerezo del café (el cual hay que secar, tostar, moler, y hacer infusión – y opcionalmente mezclar con chícharos) y la uva del vino tinto (que atraviesa procesos más complejos).
Las frutas han sido salvajemente sobrevaloradas a lo largo del tiempo. Su verdera importancia radica en una función muleta: así el hombre primitivo aguantaba la escasez entre la caza de uno y otro mamut. A veces comían también pescado.